jueves, 29 de septiembre de 2016

Los hombres no cuentan

Los hombres no cuentan

·         Cuando un hombre es víctima de acoso y abuso sexual no denuncia.
·         La falta de cifras, hace invisible el delito.
@Yaelitzin
Alrededor de las tres de la tarde, abordaba un vagón de la línea doce del metro de la Ciudad de México, a esa hora estaba repleto de gente dentro y fuera del convoy. Como pude entré, me paré junto a un tubo donde muchos otros se aferraban para no ser empujados por la masa. Un joven como de mi estatura, mido un metro y setenta centímetros, se colocó frente a mí dándome la espalda. No recuerdo señas particulares pero el tipo recargó su trasero en mis genitales.
            El abuso sexual es considerado de esta manera cuando una persona es tocada sin su consentimiento en genitales, glúteos, senos, pubis, obligada a observar algún acto sexual o a realizar una acción de esta naturaleza. La sanción para este delito es de 1 a 6 años de prisión, de acuerdo con el Código Penal de la capital.
            La sensación fue repulsiva, pude notar que no era una simple coincidencia porque entre más trataba de alejar mi cuerpo, él más se reclinaba para hacer contacto. Entonces decidí girarme y quedar alejado a su cuerpo, de ese modo por lo menos no me sentiría tocado.    Fue un error, él giró al notar lo que hice y colocó su mano en mi pierna, la deslizó hasta que me tocó el pene. Fue entonces cuando decidí interponerme a su agresión enterrándole mi codo en el brazo, sólo así dejó de molestarme ese cabrón.
            Es costumbre que en sociedades latinoamericanas el acoso sexual permanezca "silenciado", dado que para la víctima es más costosa su denuncia que la falta de ésta (por represalias, reputación o simplemente por la ineficacia del acto), es preciso enfatizar entonces, no el castigo (como ahora se hace) sino la prevención (que es lo que se debería hacer), ya que, dada la situación cultural imperante es mucho mejor que se inhiba la conducta, a que una vez ocurrida se trate de remediar, así lo afirmó el Doctor en Políticas Públicas, Francisco Palomino.
La sensación fue de asco, no lo denuncié porque considero que le di un buen golpe al marica para que vea que no se puede meter con un hombre. A demás si lo denuncio, luego van a pensar los policías que yo también soy joto y es lo último que quiero. Mejor, para la otra, le rompo la cara al que me quiera agarrar de bajada. Esta es la declaración de David Alfaro, quien fuera agredido en las inmediaciones del Transporte Colectivo  Metro.
          
  En la Ciudad de México, el delito de abuso sexual se agrava cuando es cometido al encontrarse la víctima a bordo de un vehículo particular o de un servicio público; así se anuncia en el portal de internet Viajemos Seguras en  el transporte público, uno de los programas creados para resguardar la seguridad de las mujeres en el transporte público. Esta medida fue implementada desde 2007, debido al gran número de denuncias hechas por mujeres donde declaraban haber sufrido algún tipo de abuso o acoso sexual dentro de la RED de Transporte Metro.
            En el caso particular de los hombres que han sido agredidos, no existe una estadística que demuestre qué tan grande es el problema, eso se debe a la falta de denuncia para este delito. Según se reconoce en el Reporte Nacional de Movilidad Urbana en México 2014-2015, realizado por ONU Hábitat, en México existe poca información que dimensione necesidades y retos en cada ciudad, y en la práctica son contados los casos donde se han instrumentado políticas públicas y proyectos al respecto.
            Sin embargo, la ley no distingue entre hombres o mujeres y el proceso de denuncia tampoco lo hace. Desiré Mayoral Asistente en la Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales de la Ciudad de México, recomienda a los hombres que son agredidos dentro de las instalaciones del Transporte Metro que en el momento de ser agredidos, recurran a bajar las palancas de emergencia, en caso de que la agresión se realice en los vagones y soliciten ayuda a los policías de estación, ellos están capacitados para atender esta problemática y en dado caso, son quienes deben presentar a los detenidos si es que hubiera alguno.


            La denuncia debe ser presentada después de haberse cometido el delito, exista o no detenido, se debe presentar en cualquier agencia correspondiente de la Fiscalía Central de Investigación para la Atención de Delitos Sexuales en donde el afectado contará su versión de los hechos en una entrevista realizada por los departamentos del Ministerio Público, Atención Psicológica – Forense, Médico legista y Policía de investigación. En este punto de la pesquisa, puede solicitarse el apoyo de los videos grabados por las cámaras de vigilancia que están a lo largo de la RED de Transporte o un retrato hablado del agresor.

            Al término de las declaraciones, la denuncia pasará a una Unidad de Judicialización en donde se asignará un expediente para darle seguimiento. En caso de que la víctima cuente con algún tipo de daño emocional o psicológico, la Fiscalía cuenta con la ayuda de instituciones de apoyo a víctimas de delitos sexuales que brindan terapias individuales o colectivas. Algunos de estos lugares son el Centro de Terapia de Apoyo (CTA) y la Clínica Condesa.
              Al igual que el caso de David, Tonatiuh Silva fue víctima de abuso sexual en el Metro. No realizó la denuncia correspondiente y al cuestionarle sobre si había pedido ayuda a los policías de estación, contestó que no había alguien cerca y aunque así hubiera ocurrido, no habría solicitado la ayuda debido al miedo de las posibles críticas por parte del policía. Los cuerpos policiales son una parte fundamental en el proceso de denuncia. Es preciso cambiar la visión que la ciudadanía tiene hacia ellos.

    
  La afluencia en la RED de Transporte Colectivo Metro es de  391millones de personas aproximadamente, según la estadística de enero a marzo de 2016. Ese gran número de usuarios merecen sentirse seguros en sus viajes.


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